Análisis del NIKKOR Z 17-28mm f/2.8: Ultra Gran Angular para la Serie Z de Nikon
El NIKKOR Z 17-28mm f/2.8 es una óptica zoom ultra gran angular diseñada específicamente para las cámaras mirrorless de montura Z de Nikon. Con un rango focal que abarca desde los 17mm hasta los 28mm y una apertura máxima constante de f/2.8, este objetivo se posiciona como una opción versátil para fotógrafos que buscan un rendimiento sólido en un formato compacto y ligero. Con un peso de apenas 450 gramos y una construcción que prioriza la portabilidad, se presenta como un complemento ideal para quienes valoran la movilidad sin sacrificar por completo la luminosidad.
En términos de construcción, el lens emplea 13 elementos en 11 grupos, incluyendo elementos Super ED y ED, que trabajan en conjunto para minimizar aberraciones cromáticas y distorsiones, comunes en ópticas ultra gran angulares. Aunque carece de estabilización de imagen, su diseño interno de zoom asegura que la longitud física no varíe durante el uso, lo que contribuye a un manejo más equilibrado y una mayor resistencia al polvo y la humedad, gracias a su sellado. El motor STM (Stepping Motor) garantiza un enfoque automático silencioso y preciso, adecuado tanto para fotografía como para videografía.
El rendimiento óptico es notablemente bueno para un objetivo de estas características. En su apertura máxima de f/2.8, la nitidez en el centro es excelente, aunque los bordes muestran una ligera suavidad que se corrige al cerrar a f/4 o f/5.6. La distorsión de barril es perceptible en el extremo de 17mm, pero puede ser corregida fácilmente en postprocesamiento o mediante los perfiles de lente incorporados en las cámaras Nikon Z. El viñeteo es moderado a f/2.8, pero se reduce significativamente al cerrar el diafragma. La aberración cromática está bien controlada, gracias a los elementos especializados, lo que resulta en imágenes limpias y con alto contraste.
La distancia mínima de enfoque de 0.19 metros permite acercamientos creativos, aunque el aumento máximo de 0.19x limita su utilidad para fotografía macro. El anillo de control programable añade versatilidad, permitiendo asignar funciones como el ajuste de apertura o ISO, lo que agiliza el flujo de trabajo en situaciones dinámicas.
Donde este objetivo realmente brilla es en la fotografía de paisajes y arquitectura. Su amplio ángulo de visión en 17mm captura escenas expansivas con gran detalle, mientras que la transición a 28mm ofrece una perspectiva más natural para encuadres más ajustados. La apertura constante f/2.8 lo hace apto para astrofotografía, permitiendo capturar la Vía Láctea con tiempos de exposición relativamente cortos y reduciendo el ruido en condiciones de poca luz. Para fotografía callejera y eventos, su discreto tamaño y enfoque silencioso son ventajas significativas, aunque la falta de estabilización puede ser una limitación en situaciones con poca luz sin trípode.
En videografía y vlogging, el motor STM asegura transiciones de enfoque suaves y silenciosas, mientras que el diseño interno de zoom evita cambios en el balance durante los movimientos. Sin embargo, los usuarios deben ser conscientes de la distorsión inherente en distancias focales cortas, que puede exagerar las características faciales en planos cercanos.
En comparación con alternativas en el mercado, el NIKKOR Z 17-28mm f/2.8 ofrece un equilibrio entre rendimiento, tamaño y precio. No es el objetivo más nítido de su categoría, pero su portabilidad y luminosidad lo convierten en una opción práctica para fotógrafos que priorizan la movilidad. Su construcción robusta y sellado contra elementos lo hacen adecuado para uso en exteriores en condiciones adversas.
En conclusión, el NIKKOR Z 17-28mm f/2.8 es una opción sólida para fotógrafos de montura Z que buscan un ultra gran angular versátil y portátil. Su rendimiento óptico es más que competente para la mayoría de escenarios, y su apertura constante f/2.8 amplía su utilidad en condiciones de baja iluminación. Si bien no reemplaza a ópticas profesionales más grandes y costosas, su balance de características lo hace ideal para viajes, paisajes, arquitectura y aplicaciones multimedia donde el tamaño y el peso son factores críticos.
