Análisis del NIKKOR Z 28-400mm f/4-8 VR
El NIKKOR Z 28-400mm f/4-8 VR representa un hito en la evolución de los objetivos superzoom para cámaras mirrorless de formato completo. Diseñado específicamente para la montura Z de Nikon, este modelo busca ofrecer una versatilidad excepcional sin sacrificar por completo la calidad óptica, un desafío técnico considerable dada su amplio rango focal.
Con un rango de distancias focales que abarca desde 28mm hasta 400mm, este objetivo cubre desde ángulos amplios hasta distancias teleobjetivo significativas. Su apertura máxima variable, f/4 en el extremo más amplio y f/8 en el teleobjetivo, es característica de este tipo de zooms de gran alcance. El sistema de estabilización de imagen (VR) es una de sus características más destacadas, prometiendo hasta 5 pasos de compensación, lo que resulta crucial para fotografías a pulso en el extremo teleobjetivo.
La construcción óptica incluye 21 elementos en 15 grupos, incorporando elementos de vidrio ED (Extra-low Dispersion) y elementos asféricos para controlar las aberraciones cromáticas y esféricas. Con 9 palas de diafragma, busca producir un bokeh aceptable a pesar de sus limitaciones de apertura. El motor STM (Stepping Motor) asegura un enfoque automático silencioso y preciso, adecuado tanto para fotografía como para videografía. La focusing interna (IF) garantiza que la longitud física del objetivo no cambie durante el enfoque, y el anillo de control programable añade personalización a la experiencia del usuario.
La distancia mínima de enfoque de 0,2 metros y una magnificación máxima de 0,35x le otorgan capacidades macro modestas pero útiles. Con un peso de 725 gramos y un filtro de 77mm, se presenta como una opción relativamente portable para su amplio rango focal. El revestimiento de flúor en la lente frontal protege contra manchas y facilita la limpieza, mientras que el sellado contra la intemperie ofrece cierta protección en condiciones adversas.
En términos de rendimiento, el objetivo muestra un comportamiento típico de los superzooms. La nitidez es notablemente mejor en distancias focales medias y con aperturas cerradas. En 28mm, se observa cierta suavidad en las esquinas a f/4, que mejora al diafragmar a f/8. En 400mm, la nitidez óptima generalmente se alcanza alrededor de f/11. Las distorsiones y viñeteo son evidentes, particularmente en los extremos del zoom, pero pueden ser corregidas eficazmente en postprocesamiento con los perfiles de lente adecuados.
El estabilizador de imagen cumple eficazmente su función, permitiendo velocidades de obturación notablemente más lentas de lo habitual. El enfoque automático es rápido y silencioso en buenas condiciones de luz, aunque puede ralentizarse y buscar un poco en situaciones de poca luz, debido a la apertura máxima limitada en el teleobjetivo.
Este objetivo brilla como una solución todo-en-uno para fotógrafos que priorizan la conveniencia. Es excepcional para viajes, donde llevar múltiples objetivos no es práctico. Su rango lo hace adecuado para paisajes (en 28mm), fotografía callejera, eventos e incluso para aproximarse a la vida silvestre o deportes (en 400mm). Para el fotógrafo de naturaleza o deportes serio, la apertura f/8 en 400mm puede ser una limitación en condiciones de poca luz, requiriendo ISO más altos o trípodes.
En conclusión, el NIKKOR Z 28-400mm f/4-8 VR es una herramienta de compromiso inteligente. Ofrece una versatilidad inigualable en un solo objetivo, con una calidad de construcción sólida y características como el VR que mejoran significativamente su usabilidad. Su rendimiento óptico, aunque no iguala al de objetivos prime o zooms profesionales de rango más corto, es más que suficiente para una amplia gama de aplicaciones y para fotógrafos que valoran la agilidad por encima de la máxima calidad óptica en todas las situaciones. Es una opción convincente para el fotógrafo viajero o como objetivo único para entusiastas que buscan cubrir todas las bases sin cambiar de lente.
