Reseña del NIKKOR Z 28mm f/2.8
El NIKKOR Z 28mm f/2.8 es un objetivo angular de focal fija diseñado específicamente para las cámaras mirrorless de montura Z de Nikon. Como parte de la creciente gama de ópticas para este sistema, este modelo se posiciona como una opción accesible y versátil para fotógrafos que buscan un equilibrio entre rendimiento, portabilidad y precio.
Con una construcción compacta y un peso de apenas 155 gramos, este objetivo destaca por su facilidad de transporte. Su diseño incluye sellado contra polvo y salpicaduras, lo que añade robustez para su uso en diversas condiciones ambientales. El anillo de control personalizable permite asignar funciones como el ajuste de apertura o la compensación de exposición, mejorando la ergonomía durante el disparo.
Ópticamente, el 28mm f/2.8 cuenta con 9 elementos en 8 grupos, incluyendo dos elementos con recubrimiento de dispersión de baja refracción (ED) que ayudan a minimizar las aberraciones cromáticas. El diafragma de 7 láminas contribuye a lograr un desenfoque suave en fondos (bokeh), aunque no es el punto fuerte de un angular de esta naturaleza. La apertura máxima de f/2.8 ofrece una velocidad razonable para situaciones de baja luz, mientras que la mínima de f/16 es adecuada para fotografía de paisaje con máxima profundidad de campo.
El enfoque automático utiliza un motor paso a paso (STM), que resulta rápido y silencioso en la mayoría de situaciones, aunque en condiciones de poca luz puede presentar ciertas dudas. La distancia mínima de enfoque de 0,19 metros permite acercamientos interesantes, con una magnificación de 0,2x, útil para detalles en contextos callejeros o de viaje.
En términos de rendimiento, la nitidez es notable desde f/2.8 en el centro del encuadre, mejorando significativamente al cerrar a f/4 o f/5.6. Las esquinas muestran una ligera suavidad a aperturas abiertas, pero se corrigen adecuadamente a partir de f/4. La distorsión es mínima para un angular, y el viñeteo, aunque presente a f/2.8, se reduce fácilmente mediante software de edición o al cerrar el diafragma.
La falta de estabilización óptica puede ser una limitación para algunos usuarios, especialmente en videografía, donde se depende únicamente de la estabilización del cuerpo de la cámara, si está disponible. No obstante, para fotografías estáticas, esto rara vez supone un problema significativo.
Este objetivo brilla especialmente en fotografía callejera, donde su ángulo de visión amplio pero natural permite incluir contexto sin distorsiones excesivas. Para paisajes, ofrece una cobertura amplia con buena nitidez across el encuadre, y su compacidad lo hace ideal para excursionistas y viajeros. En retratos ambientales, el 28mm permite incluir escenarios enteros alrededor del sujeto, aunque requiere cuidado con la proximidad para evitar deformaciones no deseadas.
Para vlogging, el ángulo de visión es adecuado para planos abiertos con el brazo extendido, aunque la apertura f/2.8 puede resultar limitante en interiores mal iluminados si se busca fondos desenfocados. La operación silenciosa del motor STM es una ventaja para grabación de audio directo.
En conclusión, el NIKKOR Z 28mm f/2.8 es una opción sólida para usuarios de cámaras Z que buscan un objetivo angular ligero y versátil. No es el más rápido ni el más nítido de su categoría, pero su combinación de tamaño, precio y rendimiento lo convierte en un excelente complemento para fotografía cotidiana, viajes y proyectos creativos donde la portabilidad es prioritaria.
